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“LA AUSTERIDAD ESTATAL ES UN CUCHILLO
DE DOBLE FILO”
Carlos Eduardo Aramburu, Director Ejecutivo del Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES), hace un balance del gobierno aprista. El analista espera que luego de las elecciones regionales de noviembre el gobierno adopte políticas menos coyunturales, orientadas a los sectores y con una mirada de largo plazo, aunque esto pueda restar popularidad al gobierno. |
¿Cómo evalúa el gobierno de Alan García luego de dos meses de haber asumido funciones?
Es desigual. Lo primero que quiero destacar es que me parece que hay un excesivo liderazgo presidencial en temas sectoriales. Un ejemplo es el sector Salud. Yo creo que el presidente, como lo dijo, debe tener una función más de mirada de largo plazo, de dar las grandes líneas. Yo he encontrado en más de una ocasión que se presenta el presidente con el titular del sector y realmente quien pone la agenda es el presidente y no el ministro. Me parece que hay que ir creando capacidades para delegar responsabilidades y funciones y que debería haber más autonomía de parte de los ministros y funcionarios de alto nivel para plantear su propia agenda, obviamente, concertada con el presidente y con el Apra. El actual esquema puede desgastar al presidente muy rápidamente, pues se ve obligado a estar saliendo al frente para hacer una serie de promesas. El caso de las tarifas telefónicas es un ejemplo, el caso de la agenda de salud es otro.
¿Cómo ve la figura del Primer Ministro?
Esa es otra cosa que me preocupa. Se está viendo al primer ministro, al doctor Del Castillo, como un bombero que apaga incendios. En los últimos meses hubo conflictos importantes y él ha estado personalmente en éstos, cuando deberían ser los presidentes regionales y las autoridades locales los asuman esos roles.
La conflictividad social va a continuar y habría que pensar en un mecanismo más concertado y participativo para solucionarlos, con comités locales de solución de conflictos, donde debería estar no sólo el gobierno, sino también la Mesa de Lucha contra la Pobreza y una institución como la Iglesia para poder mediar en este tipo de conflictos. Cuando hay conflictos localizados, dar la impresión de que sólo el Primer Ministro puede resolverlos fomenta primero ineficiencia, porque él no puede ocuparse de cada caso, pero también da el mensaje de que sólo a ese nivel puede resolverse los conflictos y le quita autoridad a las instancias inferiores, que son gobierno y que deben resolver esos conflictos. Basta un error para que se queme y es muy difícil conseguir un ministro de la talla de Jorge del Castillo.
¿Y en esta primera fase del gobierno de García, cómo ve la participación de funcionarios ligados al partido aprista?
Creo que si bien el gabinete tiene ministros independientes, gran parte de los funcionarios son apristas, lo que no estaría mal. Muchos de ellos tienen la mejor de las voluntades, pero no mucha experiencia en gestión pública. Lo he podido apreciar en varias oficinas claves como el caso del Mimdes, que tiene que reforzar el gabinete de asesores con personas con más conocimiento, o Foncodes, con una excelente persona, Iván Hidalgo, al frente, pero también le falta un grupo técnico más independiente. Me parece fundamental que aquellos funcionarios que no tengan experiencia se asesoren por personas con competencia, independencia y conocimiento en el tema.
En cuanto al Congreso, ¿considera usted que hay un cambio sustancial respecto al anterior?
He notado un cambio positivo en el Congreso con la doctora Cabanillas. Por ejemplo, ha convocado a los investigadores, y el CIES está en eso, para poder trabajar con los congresistas y plantear un mejor sistema de dictámenes de ley. He notado que, a diferencia del Ejecutivo, con excepciones, quizá en el caso del Congreso es donde se han dado los cambios más positivos de apertura, diálogo y “tercerización” de algunas funciones de apoyo al congreso.
¿Pero cree Ud. que hay una coordinación estrecha entre el Ejecutivo y el Legislativo?
Lo que han dicho Jorge Del Castillo, Meche Cabanillas y Mauricio Mulder es que había las discrepancias naturales del caso, pero que sí había mecanismos de coordinación interna. Me parece que esa es justamente la función del Primer Ministro. Alguien como Jorge Del Castillo, que tiene gran capacidad de convocatoria y concertación, debe asumir esa función.
Pero se promueven iniciativas legislativas que terminan siendo aprobadas por el pleno y luego observadas por el Ejecutivo. ¿Esto no evidenciaría que no hay coordinación?
Así es. Yo creo que justamente por eso la función de la PCM y del Primer Ministro es ir mirando un poco más la agenda interna y la agenda de políticas de Estado, que yo sospecho que por el tema de la resolución de conflictos urgentes e inmediatos es que se está perdiendo el tiempo porque hay un límite en la capacidad de tiempo que tiene esta persona para llevar adelante la agenda de Estado. En algunos casos hubo insuficiente coordinación entre el Legislativo y el Ejecutivo y esto habría que plantearlo.
¿Estas aparentes desavenencias, por leyes aprobadas y luego observadas, serían parte de una estrategia? En el sentido de que el Apra, siendo un partido organizado, difícilmente no va a coordinar las iniciativas legislativas con su bancada…
Bueno, el que sea un partido organizado no quiere decir necesariamente que en todos los casos haya eficiencia, eso es un mito. Creo que justamente el haber asumido tantas funciones y tantos temas que implican innovaciones puede ser algo que le resta la tranquilidad que se requiere para las coordinaciones que hacen falta. Yo creo que esa es una de las medidas que hay que tener presente, porque la idea es una mirada de largo plazo y políticas de Estado, sin descuidar el tema coyuntural, pero parece que se han volcado mucho a la coyuntura, al tema de tarifas, al tema de conflictos, y no se está mirando más a mediano y largo plazo.
¿Qué cosas faltarían por plantear o hacer?
Todavía falta una reingeniería más clara en el tema de programas sociales. Si bien dos meses es un plazo relativamente corto todavía, no he visto señales claras de poder establecer una nueva manera de mirar al conjunto de programas sociales, porque una de las críticas que se le hicieron a la gestión anterior fue la dispersión de esfuerzos en los programas sociales. Se ha hablado de crear un gabinete social, un ministerio de asuntos sociales, cosa en la que yo no estaría de acuerdo, porque podría incrementar la burocracia. Todo esto creo que está muy relacionado con un hecho político concreto, que son las elecciones regionales de noviembre. Ahora hay un compás de espera. No cambiar mucho para ver qué pasa con las elecciones regionales, y hacer un balance de fuerzas y según eso, plantear una nueva estrategia mirando más a políticas de Estado y a la descentralización.
¿Habría, entonces, un antes y un después con las elecciones de noviembre? ¿Podría haber un gobierno de otra cara?
No sé si un gobierno de otra cara, pero sí creo que van a mirar las políticas públicas de una manera diferente. Es bien importante el resultado de noviembre. Sospecho que hay un compás de espera hasta saber que pasa en el frente regional, donde el 31% de los que están compitiendo son independientes. De otro lado, no existe una oposición real. Creo que la oposición ha empezado a basarse en cosas anecdóticas, cuánto gastó el Presidente Toledo en trago o la señora Eliane Karp en vestidos, cuando en realidad lo que debería evaluarse son cosas de fondo.
¿Cómo evalúa el tema de la austeridad, tan levantado por este gobierno?
Es un mensaje bienvenido, pero un cuchillo de doble filo, porque estamos enfatizando el debate público en torno a lo accesorio y no a lo fundamental. La austeridad es importante, pero no a costa de la eficiencia del actuar público. Sigo teniendo el temor que bajo el título de austeridad se deje de hacer inversiones, se pierdan profesionales competentes, capaces e independientes sin los cuales el Estado no puede funcionar.
¿Qué opina de la reducción de salarios?
Existe un mercado laboral y es competitivo. Es mejor estrategia gerencial la reducción del tamaño del Estado en aquellas funciones que no son indispensables y no salir de los técnicos más capaces, que por un tiempo podrán seguir y estar pero que obviamente si están ganando la mitad o la tercera parte de lo que ganan en el sector privado, poco a poco va a haber un drenaje de la gente más competente. Y eso a la larga tiene un costo. La austeridad es importante, pero basada solamente en salarios es un riesgo.
¿Por dónde también debe cuidarse el gobierno para evitar errores?
Hay que tener mucho cuidado básicamente en evitar promesas triunfalistas. Sierra Exportadora es un ejemplo. Todos los técnicos que conocen el tema plantean que primero hay que entrar al mercado interno y mejorar la competitividad antes que pensar en el mercado exterior. Y las 150.000 hectáreas para exportación nos parece una cifra exagerada, lo que no quiere decir que no esté bien el énfasis que se está dando en el desarrollo rural en sierra, pero no solamente en sierra, yo diría que hay que pensar también en Selva Exportadora. Lo que dicen los últimos mapas de pobreza es que no es cierto que sólo la sierra concentre pobreza extrema. Hay muchas regiones de la selva y ciertos distritos de la costa, que tienen índices de pobreza muy altos.
¿Qué aspectos positivos fundamentales resaltaría?
El deporte nacional es criticar y no reconocer lo positivo. Hay dos cosas que me han llamado la atención y que para mí son importantes. Uno, el discurso del Presidente García, el énfasis en responsabilidades y obligaciones. Creo que ese mensaje de que la gente entienda, desde el funcionario público hasta el último de los ciudadanos, que uno no sólo tiene derecho sino también responsabilidades me parece absolutamente innovador e indispensable. El tema es que hay que traducir ese discurso en cosas concretas. ¿Qué responsabilidad tiene un padre o madre frente a la salud de su familia? ¿Qué responsabilidad tienen los vecinos frente a la inseguridad? Perú tiene un modelo en el que el Estado debe hacerlo todo y eso hay que cambiarlo. Lo que hay que plantear son espacios ciudadanos donde estos adquieran responsabilidades, para llevar adelante una agenda que no sea de un gobierno o un partido, sino de un Estado y el Estado somos todos. Hay que construir nación.
El otro tema que me parece positivo y que ha empezado todavía tímidamente, es que tienen que haber metas sectoriales, que no son del ministro, sino del sector. Es importante que se pongan metas al 2011, metas de salud, de educación, de comercio, de competitividad, etc. La labor del observatorio y de la sociedad civil, es ayudar a que se planteen esas metas, a vigilarlas, pero también que haya metas y que estas no sean puntuales, sino globales y sectoriales.
Hablando de asistencia técnica, el CIES firmó un convenio con la mesa directiva del Congreso, ¿en qué consiste?
Básicamente va a consistir en un apoyo a las comisiones del Congreso para los predictámenes de ley. Uno de los avances importantes que tiene el actual Congreso es que las propuestas legislativas son por bancada y no por individuo y eso es fundamental. Estamos firmando un convenio con la doctora Cabanillas, a quien le agradecemos la oportunidad, para hacer una serie de talleres. Empezamos esta semana 11 talleres, que están dirigidos cada uno de ellos a una iniciativa legislativa concreta. Cada taller consistirá en una presentación de la problemática a cargo de un economista o científico social que va a poner el CIES, la opinión de un jurista calificado sobre las iniciativas respecto al tema y luego un diálogo con congresistas y asesores. Eso cuenta con el apoyo también del PNUD.
¿Cuál cree que ha sido la peor jugada que ha hecho el Apra en lo que va del gobierno? ¿Algún error en particular?
No sé si un gran error, sino una serie de cosas que habría que mejorar. Por ejemplo el discurso anti ONGs. Es importante que a las ONGs se les pida cuentas, igual que a la empresa privada. Es importante concertar la cooperación internacional, pero sin perder la independencia y la capacidad creativa de las ONGs. Son funciones de evaluación y de propuesta que hay que potenciar y no aislar. Otra cosa que preocupa es la posición del vicepresidente sobre juicios a militares. Es muy importante que haya un record muy claro de respeto de los derechos humanos, donde los militares que hayan cometido crímenes no puedan quedar al margen. Y este discurso de Giampietri me parece peligroso, porque en el fondo reclama impunidad. Lo tercero es que siento que el haber puesto a la hija de Alberto Fujimori al frente de la comisión de Justicia es un error. Es como la mujer del César, no sólo hay que serlo sino también parecerlo. Poner a la hija de Fujimori me parece un error político fundamental. El Apra dice que no es culpa de ellos, pero la pregunta es ¿Y cómo votaron los apristas ahí?
¿Cómo evalúa la aprobación que está teniendo García, el 65% en Lima?
Es relativo, todos los gobiernos por lo general tienen alta aprobación al principio. Toledo y Alan tuvieron aceptación en los primeros meses o más. No nos dejemos encandilar por el tema de la aprobación y las encuestas, esas son hojas secas que se las lleva rápidamente el viento. Incluso, un presidente tiene la obligación de hacer cosas impopulares, pero en bien del país pensando en el mediano y largo plazo. Mi preocupación es que por jugar a medidas efectistas, se pierda la cuerda y se pierdan de vista las reformas que hay que hacer en el mediano plazo.
Ese efectismo, como ya hemos hablado, está relacionado directamente a las elecciones regionales de noviembre, para no perder votos…
Se sigue pensando todavía en el corto plazo –en este caso imbuidos por el proceso electoral-, y eso hay que evitarlo. Por eso espero que después de las elecciones podamos tener una mirada que pueda ser más impopular pero más necesaria para el país.
Lima, 12 de octubre de 2006