"NOSOTROS NO NOS HEMOS IMPUESTO NI ESTAMOS RECLAMANDO UN DERECHO QUE NO NOS CORRESPONDE "

Una estrecha y austera oficina ubicada en una esquina del segundo piso del edificio del Congreso en el jirón Huallaga alberga a la vicepresidencia del Parlamento Andino, Rosa León. donde se realizó esta entrevista.

Las relaciones entre el Congreso de la República y los parlamentarios andinos no parecen estar en su mejor nivel. OBSERVA conversó abiertamente con la parlamentaria. Reproducimos parte de la entrevista.

OBSERVA: Es muy difícil conocer el trabajo que ustedes realizan, da la impresión de que este no es transparente. Y lo mismo ocurre con la sede en Bogotá.
R L: Al contrario, lo que a mí me interesa es que se conozca lo que estamos haciendo, por eso las sesiones de trabajo son públicas.

La percepción es de poca transparencia y eso debilita la imagen de los parlamentarios andinos…
Yo creo que a raíz de lo que sucedió con Elsa (Malpartida) todos tenían miedo, pensarían que eran los periodistas…

¿Cómo es el trabajo del Parlamento Andino?
Trabaja con comisiones, como el Congreso nacional. Consta de cinco comisiones que se reúnen cuando hay plenarias. Desde acá, con anticipación, presentamos nuestras iniciativas, que pueden ser o no temas que va a trabajar nuestra respectiva comisión. Eso llega a la secretaría general, que publica la iniciativa, y eso pasa a la comisión. En las comisiones los parlamentarios nos reunimos con nuestros especialistas, votamos y sacamos un dictamen, que pasa a la plenaria. También podemos reunirnos en cualquier momento, en sesiones extraordinarias.

¿Por qué se conoce tan poco del trabajo de los Parlamentarios Andinos?
Nosotros tenemos que hacer un mea culpa. Nosotros hemos tenido un maltrato terrible, porque teniendo las mismas prerrogativas que el Congreso de la República, no tuvimos personal. Yo pienso que puede ser un poquito de celo político, entonces vienen y nos quitan un espacio, y lo llevan a la cosa menuda, se dijo que si viajábamos nosotros ellos no iban a viajar, cosas así. Eso da pena.

¿Es cierto que cuando asumieron el cargo no se les asignaron oficinas? ¿Cuánto tiempo han estado ustedes sin oficina?
Seis meses, aquí nos topeteábamos los cinco parlamentarios con la gente que nos apoyaba, porque es gente que estuvo trabajando con nosotros porque se suponía que debíamos tener nuestros asesores, como cualquier otro congresista. Yo tenía mi despacho congresal *, pudieron dejarme a mí en ese despacho, pero me mandaron una carta diciéndome que tenía que salir del despacho o iba la fiscalía. Entonces, nos arrinconaron acá a los cinco. Somos representantes del Perú en una elección nacional, entonces a cada uno nos respalda, mínimo, un cuarto de millón de votos. ¡Les guste o no les guste! ¡El pueblo ha votado! ¡Se aprobó una elección! ¡Los tratados internacionales han sido aprobados por los Congresos! ¡Nosotros no nos hemos impuesto ni estamos reclamando un derecho que no nos corresponde! Es como si nosotros dijéramos “Oiga, ¿por qué va a ganar dinero un congresista por presentar una iniciativa del perro sin pelo, o por la ley del emolientero? No es justo.

¿Desde cuándo tienen ustedes oficinas?
A partir de enero, pero resulta que, oh maravilla, a nosotros como parlamentarios andinos nos colgaron de Relaciones Exteriores. ¡Relaciones Exteriores es el Poder Ejecutivo, nosotros somos parlamentarios, no estamos sujetos a ningún mandato imperativo!

¿Quién decidió esto?
El Congreso.

¿Con quién coordinan en el Congreso Nacional?
Con nadie.

¿Y de acuerdo con el reglamento?
De acuerdo con el reglamento, nosotros tenemos que hacer un informe anual al Congreso de la República, como si fuéramos un ministerio. Y nos corresponde presentarlo la primera semana de diciembre, y puede ser por escrito o exposición.

¿El año pasado se hizo eso?
Lo presenté por escrito, pero no me llamaron. En el reglamento del Congreso, cuando nosotros estábamos en la Comisión Permanente, se logró una modificación para que los parlamentarios andinos tuvieran voz en el Pleno y en las comisiones, pero por ahí surgieron voces y presentaron una reconsideración, y nos quitaron todo. Eso fue en junio de 2006, cuando yo todavía era congresista. De todas maneras, se logró que el Congreso reconociera en cuestión remunerativa a la Oficina Nacional, y el resto lo pasaban a Relaciones Exteriores. Entonces el Congreso reconocía la Oficina Nacional y el sueldo de los parlamentarios. Pero ya no quieren reconocer esta oficina. A través de una decisión de Mesa Directiva, a partir del 2007 se le dejó de pagar al personal de la Oficina Nacional, que son tres personas. ¿Cómo puede ser que la Mesa Directiva de un Congreso viole el reglamento?

¿Y qué pasó con ese personal?
Hemos tenido que pagarles por servicios no personales con dinero de Relaciones Exteriores. Nuestro sueldo lo paga el Congreso pero recortándonos ciertas cosas. Por ejemplo, ellos tienen seguro privado, nosotros del Estado. No hemos hecho cuestión de Estado ni hemos reclamado por eso. ¡Les caemos mal! Y lo que queremos es que nos apoyen, para estar juntos en el tema de la integración. Nosotros no les estamos quitando a ellos ningún espacio.

Lo que a mí me parece grave es que ustedes no tengan un mecanismo formal de coordinación con el Congreso Nacional…
En el organigrama del Congreso, la Oficina Nacional del Parlamento Andino estaba como “Dirección de Relaciones Interparlamentarias y Parlamento Andino”. Ahí había un vínculo con un embajador, pero la Mesa Directiva retiró del cuadro al Parlamento Andino

¿Y a raíz de qué?
Yo pienso que son celos tontos, porque no le encuentro otro sentido.

* Se refiere a que en el anterior quinquenio fue congresista de la República, siendo electa en las últimas elecciones como Parlamentaria Andina.