El reciente descenso en la aceptación de la gestión del Presidente García en las encuestas dio lugar a polémicas y apresuradas acciones, como la distribución de víveres en sectores populares en horas de la madrugada. El asistencialismo y los programas sociales suelen ser la tentación de nuestros gobernantes para subir algunos puntos en la aceptación ciudadana y, así, terminan cayendo en el populismo.

Cuando se lanzó el programa Juntos, muchos pensaron que sería utilizado políticamente por el gobierno de Alejandro Toledo. El tiempo se encargó de despejar esas dudas.

El actual gobierno lanzó una estrategia: Crecer, y ha planteado una reestructuración de los programas sociales evitando la duplicidad, lo que en la práctica ha significado la reducción del número de los mismos.

Es evidente que, para el Ejecutivo, los programas sociales son una prioridad. Sin embargo, no parece ocurrir lo mismo con la vigilancia y fiscalización de estos programas, pues, salta a la vista el papel secundario -debido entre otras razones, a la falta de presupuesto- que tiene el Comité de Supervisión y Vigilancia del programa Juntos.

En esta edición, OBSERVA recoge la opinión de los principales actores de la estrategia Crecer y del programa Juntos.



   

Si en el momento de su anuncio en el mensaje presidencial del 28 de julio de 2007 se pensó que la estrategia Crecer podía ser un intento del gobierno por hacer suyos los avances del programa Juntos y disimular algunas de sus carencias, hoy las fronteras de ambos programas parecen dibujarse.

El Programa Nacional de Apoyo Directo a los Más Pobres – Juntos –, vio la luz en setiembre de 2005, en las postrimerías del gobierno de Alejandro Toledo. A pesar de la cerrada defensa de esa administración a la teoría del ‘chorreo’ –si la economía mejora, en algún momento el bienestar alcanzará a las capas populares–, el lanzamiento de Juntos fue una suerte de mea culpa: hay que tomar un atajo.

La idea fundamental del programa, basado en similares como Oportunidades de México, y Hambre Cero de Brasil, fue entregar a las familias del quintil más pobre del Perú 100 soles mensuales a cambio de una serie de condiciones de salud, nutrición, educación e identidad. Lo que buscaba Juntos era romper la relación entre pobreza y falta de acceso a servicios básicos.

El programa tiene tres etapas de focalización: geográfica, en la que a partir de cinco indicadores se seleccionan los distritos más pobres del país; por hogares, donde el INEI identifica las familias con hijos menores de 14 años y madres gestantes; e individual, en el que por medio de asambleas comunales, los mismos ciudadanos señalan qué familias deben estar en el programa y cuáles no.

De acuerdos a cifras oficiales hay más de 300.000 hogares que reciben el incentivo económico. Las primeras familias que ingresaron al programa cumplirán su ciclo en el 2009, tras lo cual serán evaluadas para ver si superaron las condiciones desventajosas con las que ingresaron a Juntos. Si así no fuera, podrían reingresar por otros cuatro años, aunque su incentivo económico disminuirá en 20% anual.

El 28 de julio de 2007, en su discurso el presidente Alan García anunció las metas para el 2011, entre ellas reducir en 20% la pobreza y en 9% la desnutrición crónica. Para ello, dijo, lanzaba la estrategia Crecer. Muchos se preguntaron qué era, exactamente, Crecer. ¿Reemplazaría a Juntos, que parecía estar funcionando bien? ¿Se trataba de alguna maniobra política?

Varias de esas dudas persisten hasta hoy, alentadas en parte porque Crecer trabajó y trabaja sobre la plataforma operativa de Juntos y porque incluye –como se puede ver en la infografía– básicamente a los mismos sectores.

Pero, como explica Iván Hidalgo –coordinador de la estrategia Crecer y presidente del Consejo Directivo de Juntos– en entrevista a OBSERVA, la diferencia fundamental está en el enfoque: mientras Juntos propicia la demanda de servicios, es tarea de Crecer articular la oferta desde los niveles más altos del gobierno, para superar la que fue –y sigue siendo– la mayor falencia de Juntos: la desconexión entre la demanda de servicios y la oferta efectiva del gobierno.




Ser cabeza de la estrategia Crecer y del programa Juntos, convierte a Iván Hidalgo en pieza fundamental de los programas sociales del gobierno. Gentilmente accedió a una entrevista con OBSERVA que reproducimos a continuación.

Hay poca información y hasta confusión sobre Crecer. ¿Cuál es la razón de ser de esta estrategia ?
Durante los últimos 12 años no hubo mayores resultados en la disminución de la desnutrición crónica: los últimos tres gobiernos no pudieron bajarla sino un punto. El gobierno propone disminuir la pobreza en veinte puntos, atacando la desnutrición multisectorialmente. Por eso Crecer es una estrategia, no un nuevo plan y una nueva manera de abordarla.

En política social tenemos dos grandes pilares: la justicia social (llevar la inversión social a los distritos más pobres) y la actividad productiva, entendiendo que de la pobreza no se sale con ayuda alimentaria. El concepto tiene que vincularse a dar conocimiento y acceso al mercado a los más pobres. Teniendo estos pilares, Crecer es el ente de articulación. Los problemas estructurales estaban en la carencia de tres instrumentos de política pública: sistema de información social, sistematización de programas sociales y dónde estaban asignadas estas actividades y programas; además, de demasiados programas sociales. Eran 85, ahora son 26.

Usted ha hablado de problemas estructurales...
Sí. El segundo problema era que no había un registro de los beneficiarios. El tercer elemento estructural estribaba en el hecho de que no había un sistema de focalización que permitiese a los programas actuar por demanda y no por oferta: tener una ficha de hogar estableciendo las carencias para estructurar la atención a las mismas. Para ese diagnóstico tuvimos que hacer una matriz programática, otra presupuestal y una de identificación de beneficiarios. Con la programática vimos muchos componentes y actividades cruzadas, entonces, redujimos a 26 los programas sociales. Este año vamos a continuar con el plan de reforma, tienen que quedar 5 o 6 programas fuertes. Con la matriz presupuestal supimos que 65% del dinero iba a las ciudades y 35% al sector rural. La extrema pobreza está en el sector rural y en las comunidades altoandinas y quechuahablantes, que son los pobres entre los pobres.

¿Qué otro cambio han impulsado?
Con el diagnóstico construimos una herramienta haciendo evidente que de los 811 distritos más pobres del Perú, del primer quintil, solo 11 tenían presencia efectiva del Estado, y 800 no. Así nace Crecer: articulamos toda la oferta pública y privada, con un compromiso: trabajar con los gobiernos regionales y con los gobiernos locales. Por ello, en marzo de 2007 los 25 presidentes regionales, la cooperación técnica y el Ejecutivo firmamos el Acuerdo de Lima.

¿Es Juntos el programa más articulador, el más importante?
La plataforma operativa es Juntos, porque es el que identifica a los pobres extremos.

Y el resto de programas sociales se articulan alrededor de Juntos...
Eso fue al inicio. Pero Crecer apunta a reducir la pobreza y la desnutrición. Y para eso, tenemos que tener un amplio espectro de posibilidades, porque el problema es multidimensional y el enfoque tiene que ser integral, multisectorial. No es un tema de dar cien 100 soles ni de una bolsa de alimentos. Por eso tenemos programas estratégicos dentro de Crecer. El primero de ellos es identidad. Los pobres entre los pobres ni siquiera tienen DNI en muchos lugares. Por eso, en los 811 distritos más pobres ahora el DNI es gratuito, pero además hemos tratado de solucionar los “cuellos de botella”. El Reniec dice “yo les doy gratis, pero a mí me cuesta”. Muy bien, “tomen su presupuesto”. Otras son cuestiones de orden legal, civil. La norma exigía partida de nacimiento, pero en esas zonas la gente ni siquiera se registra. Así, tuvimos que hacer cambios para que no se exija ni la partida de nacimiento ni la de bautizo, siendo suficiente con testigos. Existía la paradoja que, en Juntos, el principal requisito era el DNI. Y había 80.000 madres que no lo tenían.

¿Y respecto a la salud?
Enfocado desde la atención integral al niño y a la mujer. El tema del niño no es un tema de vacuna; le hemos dado un enfoque integral: cumplir con el protocolo nutricional, medir el peso y el tamaño, darle micronutrientes, vitaminas, consejería nutricional y prácticas saludables a las madres. Dentro de poco vamos a transferir dinero a los centros de salud para que su gente salga a buscar a quienes no bajan a los servicios.

¿Eso quiere decir que el tema salud ya no es un “cuello de botella”?
Estamos tratando. Hemos llegado a 638 distritos con la demanda asociada con el cumplimiento de condiciones (Juntos), pero el Estado ha sido más lento y no puede cumplir con la oferta. Es decir, llegamos a 10.000 habitantes a los que se les están entregando S/. 100 y exigimos que sus hijos asistan a la escuela. Antes había un profesor para 70 alumnos, pero por la condicionalidad ahora van 300 y sigue habiendo un profesor. Las velocidades son un reto para nosotros.

¿Por qué es usted responsable de la estrategia Crecer y se encarga de Juntos?
Para amarrar oferta y demanda. En Juntos propiciamos la demanda, identificando a los más pobres, pero nada de la oferta.

¿Y cómo surgió la idea de Crecer?
En setiembre de 2006, siendo director de Foncodes, conversamos con el jefe de Pronamachcs y resultó que estábamos haciendo prácticamente lo mismo. Entonces hicimos un taller con los gerentes y ahorramos 30% de presupuesto: hacíamos las mismas cosas. Eso lo comunicamos al Presidente de la República, quien convocó a los diez principales programas sociales. Ahí hicimos el diagnóstico, las matrices. Así nació.

¿Cuál es su estructura?
El 20 de diciembre se aprobó la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo (LOPE), que determinó que la autoridad en materia social es el Consejo Interministerial de Asuntos Sociales (CIAS), los Ministros de asuntos sociales y el Primer Ministro, quienes definen una agenda común, objetivos y focalización. El CIAS tiene una Secretaría Técnica. A nivel Estado, la articulación horizontal se da a través del CIAS, y si se adopta una decisión los programas sociales que están debajo de los ministerios están alineados. Asimismo, hemos convenido un ámbito de articulación vertical con gobiernos regionales y gobiernos locales, a quienes entregamos la coordinación de los programas sociales. Eso ocasionó una reacción adversa de los programas y ministerios. Se trata de una estrategia nacional, pero que ellos construyan la estrategia regional.

¿Eso ha funcionado?
En Puno es Crecer Collasuyo, en Ancash quieren Creciendo Contigo. En Apurímac, Crecer Bien; en Ayacucho, Crecer Wari; en Amazonas, Crecer Kuélap. El desafío es vincularlos con los presupuestos regionales, porque Crecer se implementa a nivel regional cuando lo incorporan en su Plan Operativo y le asignan un presupuesto. En Cajamarca hemos integrado el fondo minero voluntario, el dinero del gobierno nacional, del gobierno regional y del gobierno local, y hemos armado un solo plan, el Predeci, y estamos trabajando con Yanacocha.

¿Qué relación tienen con el Comité de Supervisión y Transparencia de Juntos?
Entregar dinero de manera directa en lugares donde hay pobreza y falta de educación es delicado, porque es muy fácil el aprovechamiento político; quien entrega dinero ya es candidato a algo. Para prevenir estas desviaciones del personal o la politización, no encontraremos mejor aliado que la Iglesia.

¿Ustedes tienen algo que ver con el reciente reparto de las bolsas de alimentos en Lima?
No, la política social se ha estructurado en el CIAS llevando la inversión a los más pobres. No es un tema de canastas, es un tema mucho más amplio: de educación, salud, alfabetización.

¿Qué es el Comité de Supervisión y Transparencia (CST)?
Es una instancia que forma parte de la estructura mayor del programa Juntos y que debería gozar de autonomía administrativa y financiera. La única que tiene es la de toma de decisiones.

¿Quiénes lo conforman?
Un presidente –monseñor Luis Bambarén–, que es representante del Presidente de la República, dos representantes de las iglesias representativas del país, el representante de la Mesa de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza (MCLCP) y un representante del sector privado. Además, deberían estar un representante de los gobiernos regionales y uno de los gobiernos locales.

¿Y por qué no están?
En el 2006 se eligió como representante de los gobiernos regionales al presidente regional de Puno y por los gobiernos locales al de Pachitea, Huánuco. Ambos se disculparon porque estaban priorizando su reelección.

¿Cuántas veces se han reunido en el 2007?
Tenemos una reunión por mes, refrendada por un acta.

¿Cuáles son las funciones básicas del Comité de Supervisión y Transparencia?
Nosotros comenzamos a elaborar algunos roles y funciones del Comité, aunque en ninguna parte dice cuáles son nuestras funciones específicas. Tres son las funciones principales: 1) Cuidar que los beneficios del programa lleguen efectivamente a los más pobres del país. 2) Cuidar que la oferta de los servicios sea de calidad. 3) Que esta implementación se de con transparencia y neutralidad. Hay catorce responsables de supervisión y transparencia en todo el Perú que no tienen oficina propia, pero que tampoco quieren hacer uso de las oficinas del programa para evitar suspicacias. Se pensó conseguir financiamiento transfiriendo presupuesto al PNUD. Pero el actual Director Ejecutivo, Iván Hidalgo, tomó la decisión de hacerlo a través de Juntos.

¿Cuáles han sido los principales avances del programa Juntos en los últimos dos años?
El avance más importante es que llegó a más de 300.000 familias por medio de subsidios monetarios. Además, ha permitido que los beneficiarios cuenten con DNI.

Observadores de Juntos señalan que la oferta de servicios es ajena al programa mismo. A eso se le ha llamado “cuello de botella”. ¿Se ha mejorado en esto?
Juntos tiene una propuesta articuladora entre la demanda y la oferta de servicios, que es de responsabilidad estricta de los sectores. El programa no tiene un equipo operativo que se ocupe de mejorar esta oferta.

¿La oferta ha mejorado?
Se han hecho intentos, pero hasta la fecha no hay una mejoría significativa. Se requiere de un tratamiento más especializado, de un mayor compromiso de los sectores. Se están haciendo esfuerzos por llegar, pero las brechas subsisten.

¿Cuánta atención cree que está dando el gobierno a este programa?
Creemos que el programa Juntos, alineado con la estrategia Crecer, va a contribuir muchísimo con la reducción de la desnutrición crónica.

¿Qué cosa aumenta la estrategia Crecer al trabajo que ya venía realizando Juntos?
Aumenta y define, porque la estrategia plantea una mayor coordinación. El programa Juntos hace transferencias monetarias para reducir la brecha intergeneracional de la pobreza, y eso empata perfectamente con la estrategia Crecer.

¿Ustedes no han sentido en algún punto que haya existido algún intento por generar un provecho político?
Seríamos muy ingenuos si pensamos que no. Creo que siempre hay una intencionalidad política. Sin embargo, está probado que el programa garantiza la demanda de la población. Ahí uno entiende la importancia del Consejo Directivo y la importancia de la presencia de un Comité de Supervisión y Transparencia. Eso le da un aire para que la gente confíe en la transparencia del programa.


¿Existe, para usted, una diferencia respecto del manejo de los programas sociales entre este gobierno y el anterior?
Sí, hoy existe una voluntad de coordinación que se viene reclamando desde hace más de una década. Estos esfuerzos para evitar duplicidad, reducir filtración y mejorar la focalización son aún incipientes y muestran muy pocos resultados, pero es un proceso que había que hacer. Esto no es nuevo, han existido algunos esfuerzos por fusionar programas , pero pareciera que, al menos al nivel del discurso, se le da más importancia a la coordinación.

Sin embargo, casi todo está por implementarse y hay que ver cómo reducir los espacios para ideas trasnochadas como el reparto directo de alimentos en Lima Metropolitana. Esto es una pésima señal respecto al proceso positivo que implica la mayor coordinación en los programas sociales. Cada Ministerio no puede crear un programa a su medida.

Lo que falta aún es implementar un verdadero esquema de monitoreo y evaluación de lo que funciona y lo que no. Hacemos mucho, nos equivocamos en buena medida y no aprendemos. Tampoco logramos ampliar la cobertura de las acciones que sí funcionan bien y logran impactos, porque también contamos con esas experiencias.

¿Coincide en que el trabajo de algunos programas sociales se sobreponían entre sí?
Sí, claramente, hay muchos programas con trabajo similar, atendiendo a la misma población y usando, incluso, los mismos mecanismos.

¿Qué opinión tiene del trabajo del Comité de Supervisión y Transparencia de Juntos?
Desgraciadamente se conoce muy poco lo que esta instancia hace o debería hacer. Sería muy interesante que la sociedad civil tuviera información del trabajo de este comité para poder seguir el desempeño de Juntos que, a todas luces, es el principal programa social del Estado Peruano.

Juntos ofrece un conjunto de oportunidades de mejorar la asignación de recursos públicos a favor de los más pobres; sin embargo, buena parte de este esfuerzo se pierde por problemas de coordinación con el resto de los programas y sectores del aparato público.

¿Considera que están funcionando las políticas sociales del gobierno?
Si uno mira las cifras de reducción de la pobreza, los impactos parecen demasiado modestos para el volumen de inversión que se hace en estos programas, por lo mismo es que una mayor coordinación es tan importante. Debemos, además, mirar cuales serán los efectos más adelante y, en ese sentido, es muy preocupante la demora en los esfuerzos de coordinación, en la mejora de la gestión, en la mayor celeridad en los procesos. Juntos, por ejemplo, puede ser muy exitoso en entregar la donación monetaria a las madres, pero si las escuelas y centros de salud no ofrecen servicios oportunos, de calidad y en condiciones adecuadas (infraestructura, culturalmente respetuosas, etc.) el impacto mayor del programa se verá frustrado, es decir, la próxima generación no habrá capitalizado el esfuerzo que hoy hace el sector público.

Seguimos abriendo programas sociales sin estrategias claras de salida y ahí nos estamos poniendo trampas a nosotros mismos.


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VUELVE “REFLEXIÓN ACADÉMICA”

Como parte de la búsqueda del acercamiento entre la comunidad académica y las agencias de cooperación, el Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES) está organizando el desayuno-conversatorio “Coyuntura económica y la estrategia social gubernamental: el marco macrosocial multianual”, que se realizará a fines de mayo en el hotel Country Club.

Este será el primero de dos encuentros previstos para el año. Puede encontrar mayor información en www.cies.org.pe.


CAD PRESENTA RANKING DE ATENCIÓN AL CIUDADANO

Ciudadanos al Día (CAD) lanzó los resultados del RankinCAD de atención al ciudadano en municipalidades distritales de Lima, que permite conocer la opinión de la ciudadanía sobre la calidad de la atención que recibe.

Los resultados pueden ser vistos en www.ciudadanosaldia.org/rankincad


PREMIO BPG 2008 EN LA CUENTA REGRESIVA

La cuarta edición del premio Buenas Prácticas en Gestión Pública, que anualmente organiza Ciudadanos al Día entra en la recta final, pues las inscripciones cierran el 12 de mayo. Tras esta fecha, el jurado deliberará para premiar a las mejores prácticas de gobierno en cada una de las categorías.

Más información en www.ciudadanosaldia.org


DESAYUNO DE TRABAJO DE LA MCLCP

La Mesa de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza está organizando para el lunes 12 de mayo el desayuno de trabajo “Perspectivas macroeconómicas 2009-2011 y medidas para avanzar en la reducción de la pobreza al 30% en el 2011”. En dicha cita participarán representantes del Estado y la sociedad civil, así como analistas e investigadores especialistas en desarrollo social de las principales universidades.

OBSERVA es un boletín trimestral editado por el Observatorio de Vigilancia Social conformado por Ciudadanos al Día, Consorcio de Investigación Económica y Social, Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza, Grupo de Participación Ciudadana, Transparencia, Oxfam GB, Ventana Pública PUCP y el Consejo de la Prensa Peruana.